4 de junio de 2009

Un poco de historia

Porque este blog está, casi especialmente, dedicado a mis hijos, a los que en su día también les escribí esto:

A MIS HIJOS

A vosotros Pablo y Juan, Juan y Pablo que me hicisteis madre y me habéis dado tanto en la vida.
A esas sonrisas que me habéis regalado en cada uno de vuestros despertares.
A esas malas noches que me mantuvieron en vela y me enseñaron que cada segundo hay que estar alerta.
A vuestros pocos llantos que me hicieron ver como se construyen los hombres.
A vuestras miradas fijas que desarrollaron mi intuición para descifrar vuestros malos momentos.
A vuestras picardías que habéis compartido conmigo en una complicidad escondida.
A vuestros enfados que eran los míos y donde vi que el cariño no se pierde sino que se hace más fuerte.
A vuestras largas conversaciones que me han hecho aprender sobre todo aquello que yo no había pensado.
A vuestra humanidad que me apacigua el alma.
A vuestra bondad que repartís con quien la necesita.
A vuestro amor propio, carácter y fuerza de voluntad, que me enseñó a no ser tan conformista.
A vuestra libertad que tuve que aprender a respetarla.
A vuestras experiencias que aún queréis compartir conmigo.
A vosotros, que sin haber pedido venir a este mundo, nunca me lo habéis reprochado y me habéis enseñado que el egoísmo está de más, que la paciencia es un don para aprender, que la pereza no debe rondar nuestra vida, que la envidia hemos de convertirla en admiración, que el cansancio está bien pagado con un beso, que el orgullo y la superioridad maternal no es un don sino un obstáculo.
A vosotros que habéis enriquecido infinitamente mi vida y me habéis hecho sentir el orgullo inmenso de ser madre.
A Juan y Pablo, Pablo y Juan, mis dos tesoros de incalculable valor y eterno cariño.
A mis preciosos y adorados hijos!!

Y un recuerdo A MI GRAN AMIGO ODÍN, mi husky siberiano



Es curioso, Odín, cuando quiero escribir algo sobre ti, no me salen las palabras.
Es quizá ¿porque era tu mirada de ojos almendrados la que cautivaba mis pensamientos?
O…tal vez, ¿tus silenciosos pasos los que traían sorpresas a mi vida?
O…¿porque la suavidad de tu pelo sedoso llenaba mis abrazos?

Es curioso, Odín, cuando quiero escribir sobre tu lealtad, solo te veo a mi lado, a mis pies, esperando mis movimientos para levantar tu cabeza y no esperar…solo seguirme.
Te recuerdo con tus pequeñas orejas puntiagudas y tus quiebros de cabeza entendiendo cada palabra mía.

Es curioso, Odín, cuando quiero escribir sobre tus juegos, solo te veo al galope junto a mi bicicleta, o salpicándome con tus saltos en los charcos de la lluvia, o llenándonos de barro sin importarnos esos minutos que robábamos al reloj y que luego intentábamos recuperar al volver a casa corriendo.

Es curioso, Odín, cuando quiero escribir sobre mis sensaciones contigo, solo te recuerdo de cachorro mordiendo mi mano hasta quedarte dormido o ese morrillo frío que ponías en mi cara cada mañana para anunciarme que un nuevo día empezaba para pasarlo juntos.

Es curioso, Odín, cuando quiero escribir sobre estos doce años de tu compañía, solo recuerdo momentos de felicidad, de compartir galletas y queso, de tu cabeza apoyada pacientemente en mi pierna a la hora de comer, de tu educación y hospitalidad con los desconocidos.

Es curioso, Odín, cuando quiero escribir sobre tu último día, se me cierran las ventanillas de la memoria, porque aún siento en mis manos tu pelaje, en mi hombro tu cuello mientras te dejabas abrazar, en mi sombra tus pasos acompañándome y en mis silencios tu respiración profunda del sueño. Es curioso, Odín, muy curioso que si quisiera llorar por ti, no lo haría porque te has ido, sino porque añoro tantos momentos compartidos de felicidad.