
Ingredientes:
400g de espinacas troceadas y bien lavadas.
2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
2 dientes de ajo.
150g aproximadamente de cebolla caramelizada.
1 hoja de hojaldre refrigerado.
4 huevos de tamaño grande.
200g de nata para cocinar espesa.
Pimienta recién molida.
Sal.
1/2 cucharadita de nuez moscada rallada.
150g de queso manchego tierno rallado.
Un poco de queso parmesano rallado.
Un puñado de piñones (opcional).
En una cazuela con abundante agua hirviendo ponemos un puñado de sal y las espinacas, cuando vuelva a hervir las dejamos 4 minutos y retiramos a un colador para que escurran muy bien el agua. Reservamos.
Ponemos una sartén al fuego con 2 cucharadas de aceite de oliva y le añadimos 2 dientes de ajo muy picados y un puñado de piñones. Lo freímos todo sin que se nos queme e incorporamos la cebolla caramelizada, mezclamos y cocinamos durante un par de minutos. Seguido incorporamos las espinacas muy bien escurridas y mezclamos y cocinamos todo dos minutos más. Sazonamos con sal y pimienta. Retiramos del fuego y reservamos.
En una fuente de horno o molde, ponemos papel de hornear y lo forramos. Ponemos la hoja de hojaldre adaptado al molde y ponemos otro papel de hornear encima. Echamos peso encima (bolitas cerámicas o garbanzos u otras legumbres...). Metemos al horno precalentado a 200º C, durante 15 minutos con calor arriba y abajo. Sacamos y quitamos el peso y el papel de encima y reservamos.
Para el relleno ponemos en un recipiente 4 huevos de tamaño grande, incorporamos 200 ml de nata espesa, condimentamos con un poco de pimienta negra recién molida, sal y media cucharadita de nuez moscada rallada. Batimos hasta integrar todo y una vez bien mezclado añadimos a la crema el sofrito de espinacas y la mitad del queso rallado. Mezclamos muy bien y vertemos todo sobre el hojaldre reservado.
Extendemos muy bien para que cubra todo el fondo agitándolo un poco para que se reparta en el interior.
Ponemos por encima el resto del queso rallado y espolvoreamos un poco del parmesano.
Lo llevamos al horno a 180ºC, con calor arriba y abajo durante 30 o 35 minutos (todo depende del horno de cada uno) y cuando veamos que está un poco dorado lo sacamos y listo para servir.


















