Ingredientes
1 bote de 400 g de garbanzos cocidos
1 huevo
125 g de queso feta o requesón
3 cucharadas de parmesano rallado
Perejil picado (o cilantro)
Comino molido
Pimentón dulce
Pan rallado o panko
Sal y pimienta
Lavar bien los garbanzos bajo el grifo de agua fría y escurrirlos.
Sal y pimienta
Lavar bien los garbanzos bajo el grifo de agua fría y escurrirlos.
Ponerlos en un bol y triturarlos con la batidora hasta conseguir una pasta.
Mezclar los garbanzos con el queso feta desmenuzado o el requesón, el huevo, el parmesano, perejil, un poco de comino y pimentón molido al gusto. Salpimentar y mezclar hasta que todos los ingredientes estén bien incorporados. Añadir el pan rallado o panko hasta conseguir una mezcla con la que se puedan formar las bolitas.
Dejar reposar en el frigorífico al menos durante una hora.
Dejar reposar en el frigorífico al menos durante una hora.
Calentar el horno a 180 °C.
Formar bolitas con la masa y disponerlas en una placa de horno forrada con papel antiadherente. Espolvorearlas con un poco de parmesano rallado por encima.
Formar bolitas con la masa y disponerlas en una placa de horno forrada con papel antiadherente. Espolvorearlas con un poco de parmesano rallado por encima.
Hornearlas durante 15-20 minutos dándoles la vuelta pasados 10 minutos para que se doren por igual.
Acompañarlas de salsa pesto y una ensalada al gusto.