29 de junio de 2025

Mejillones a la marinera


Ingredientes:

1 kilo de mejillones frescos.
1 cebolla muy picada
120 ml de vino blanco
2 cucharadas de salsa de tomate
1 cucharada de harina
1 manojo de perejil fresco
2 dientes de ajo picados finamente
1 cucharadita de pimentón
1 guindilla cayena
Pimienta negra
Sal
Aceite de oliva.

Primero lavaremos los mejillones bajo el grifo de agua, después los limpiamos de barbas y conchitas todo lo posible.

Ponemos al fuego una cacerola donde quepan los mejillones de forma holgada, fuego alto y ponemos los mejillones. No hace falta añadir agua. En un par de minutos se habrán abierto. Retiramos del fuego y dejamos que pierdan temperatura.

En una sartén ponemos cuatro cucharadas de aceite de oliva y a fuego medio incorporamos la cebolla muy picada y dejamos que empiece a pocharse. Añadimos también el ajo picado, un poco de pimienta negra molida, la guindilla cayena y sal al gusto. Mezclamos bien todo y dejamos que se poche durante unos 12 minutos aproximadamente tapando la cazuela hasta que la cebolla esté bien pochada, removiendo de vez en cuando.

Mientras, abrimos y vamos quitando una de las conchas a los mejillones y reservamos. Colamos el líquido de abrir los mejillones y reservamos también.

Cuando la cebolla ya esté pochada añadimos la cucharada de harina y cocinamos un par de minutos. Incorporamos el pimentón movemos un poco y rápidamente para que no se queme el pimentón añadimos el tomate y el vino blanco. Movemos y cocinamos durante 1 minuto a fuego alto para evaporar el alcohol del vino. Cuando la salsa empiece a espesar bajamos el fuego y vamos añadiendo el caldo de los mejillones hasta que esté a nuestro gusto.

Podemos dejar la salsa tal como queda o pasarla por la batidora. Si la vamos a triturar podemos dejar la guindilla o retirarla para que no esté muy picante.

Devolvemos la salsa a la cazuela, la ponemos a fuego bajo y vamos añadiendo los mejillones a la salsa asegurándonos que queden bien cubiertos. Espolvoreamos con perejil picado y dejamos que se cocine todo junto durante un par de minutos.

Se pueden comer recién hechos y calientes, pero si los dejamos para el día siguiente estarán igual o mejor ya que se concentrarán más los sabores. 

Podemos servirlos como aperitivo o acompañarlos de arroz blanco o pasta para  presentarlos como plato único.