Ingredientes:
1 bote de garbanzos ya cocidos de 400 g
300 g de calabaza ya pelada y cortada en trocitos mas o menos del tamaño de los garbanzos
1 tomate
1/2 cebolla
4 dientes de ajo
1 clavo
1 cucharadita de pimentón de la Vera
1 cucharadita de comino molido
1 hoja de laurel
Un puñado de almendras o avellanas tostadas
1 rebanada de pan
Perejil
Sal y pimienta.
Agua o caldo de verduras
En una sartén con un poco de aceite freímos los ajos pelados y machacados, junto a la rebanada de pan. Cuando esté todo dorado lo pasamos al mortero con un puñadito de sal gorda, las almendras o las avellanas, el clavo y unas hojas de perejil. Lo majamos bien hasta conseguir una pasta (también podemos hacerlo con la batidora de mano añadiendo un poco de agua caliente para facilitar el triturado). Reservamos.
En una cazuela vertemos el aceite de freír los ajos (añadimos un poco más si hace falta...) y hacemos un sofrito con la cebolla y el tomate bien picados. Cuando esté pochado agregamos el pimentón y el comino y, rápidamente, para que no se queme el pimentón, agregamos la calabaza y dejamos cocinar todo en su jugo hasta que la calabaza esté un poco tierna. Salpimentamos.
Añadimos a la cazuela los garbanzos, la hoja de laurel y cubrimos con el caldo o agua y 1 y media pastilla de caldo de verduras. Dejamos que hierva y agregamos el majado de almendras, mezclamos suavemente y dejamos hervir el guiso a fuego bajo unos minutos. Corregimos de sal si hace falta.
Apagamos el fuego, dejamos reposar unos diez minutos y servimos.
Al día siguiente está, si cabe, todavía mas bueno.
NOTA: Utilizo la calabaza que viene cortada y envasada al vacío. La corto en dados y la cocino en el microondas durante 3 minutos antes de añadirla al guiso, así se acorta el tiempo de cocción en la cazuela.