Ingredientes para 3 o 4 personas:
320 g de espaguetis
Granos de pimienta negra al gusto (como una cucharada y media sopera más o menos)
200 g de pecorino romano rallado que no esté muy curado o seco
Queso parmesano (optativo)
Ralladura de limón (optativo)
Sal
Aceite de oliva virgen extra
En una cazuela ponemos agua a hervir, un poco menos de la que utilizamos normalmente, para que así al cocer la pasta el agua tenga más almidón.
Añadimos la sal y a continuación los espaguetis. Dejamos cocer al dente.
En una sartén ponemos la mitad de la pimienta machacada a tostar y reservamos.
Mientras tanto en un bol ponemos un poco más de la mitad del queso pecorino rallado y añadimos un cacito de agua en la que está hirviendo la pasta y un chorrito de aceite de oliva.
Con unas varillas mezclamos bien hasta obtener una pasta cremosa. Agregamos la pimienta negra molida y tostada en ese instante y seguimos mezclando. Añadimos otro cacito del agua de la pasta para hacer la pasta más cremosa.
Probamos de sal por si fuera necesario añadir un poco.
Si nos apetece podemos añadir dos cucharadas soperas de parmesano recién rallado, aunque la receta tradicional lleva sólo pecorino, pero el parmesano le da un extra de sabor y añadimos un poco más de agua para dejarla más cremosa.
Cuando la pasta esté al dente, la pasamos al bol de la crema de queso sin escurrirla demasiado, pero que tampoco lleve mucha agua.
La mezclamos bien aireándola y añadimos un poco más del pecorino reservado y otra cucharada de parmesano (optativo), un poco más de agua de la pasta y seguimos mezclando.
Agregamos un chorrito de aceite de oliva y un poco más de agua, hasta conseguir la consistencia cremosa deseada.
Si le queremos dar un toque refrescante, podemos añadir un poquito, muy poco, de ralladura de limón.
Servimos, espolvoreamos con un poco de pecorino y el resto de pimienta recién molida e inmediatamente a comer.
A esta pasta, como con el risotto, hay que esperarla ya sentado a la mesa porque es como está más buena.